El escenario global tiene un país en el centro de las discusiones: Estados Unidos. Y el foro de Davos que tendrá lugar esta semana en Suiza no escapará a esa lógica. Con el G7 y líderes asiáticos, además de los latinoamericanos como Javier Milei, que tendrá su tercera participación consecutiva, el mensaje de Donald Trump el miércoles promete ser el plato fuerte de la reunión, que busca activar el “diálogo”, según anticipó su presidente Borge Brende.
El relevamiento que marca cuál será el clima de la reunión lo dijo todo: la principal preocupación de los hombres y mujeres de negocios y líderes globales es la tensión geoeconómica. No sólo la guerra comercial sino las tensiones en los mercados y los conflictos bélicos en sí se suman a la lista de cuestiones que se buscará analizar con el marco frío que dan las montañas nevadas de Suiza.
Las Trumpnomics abarcan desde la guerra comercial con China en el centro a las últimas noticias: Venezuela, Irán, el Petróleo, Groenlandia, Oriente Medio, las peleas con Europa y hasta opiniones sobre el acuerdo UE-Mercosur.
La reunión anual en Davos no es el encuentro de un organismo en sí que pueda tomar decisiones, pero están todos los que a lo largo del año se sientan a la mesa. En ese marco, también participará la titular del FMI, Kristalina Georgieva, que analiza cuestiones específicas como si Venezuela volverá a recibir financiamiento del organismo, después de que se cortaron las relaciones en 2019. Para revincularse con Venezuela, el FMI escuchará “la posición de los miembros mayoritarios”, dijo la portavoz Julie Kozack el jueves pasado. El principal accionista en el organismo no es otro que Estados Unidos y su influencia en la gestión de Georgieva es probada. Un ejemplo es el caso argentino, donde en base al apoyo de Washington DC se renegoció el acuerdo, se otorgaron fondos frescos y un paquete de financiamiento con el BID y el Banco Mundial.
Milei coincidirá con Georgieva y Trump en Davos, con agenda de bilaterales a confirmar, aunque en el Gobierno se aseguraron de enfatizar que “no necesitan encontrarse” para definir temas, dejando entrever que el diálogo es fluido.
En ese marco, la misión que revisará el cumplimiento del programa con el FMI llegará a Buenos Aires en febrero, pero la vocera del organismo dejó entrever que todo será un trámite, incluso si hay waiver por no haber acumulado las reservas necesarias en 2025: elogió el ritmo con el que el BCRA empezó a sumarlas en 2026, mientras que también aplaudió la aprobación del Presupuesto con déficit cero y los avances legislativos por la reforma laboral. Sin embargo, las discusiones todavía están en marcha y las provincias negocian apoyos por recursos.
Con el guiño a las reservas, el sentimiento del mercado mejoró, aseguró Kozack, en relación a la Argentina, aunque las dudas persisten. Pero los inversores, superado el test electoral, quieren ver cómo logra avanzar con las reformas el Gobierno. El arco se corre, meta a meta y algunos ya hablan de mirar a 2027, mientras que el equipo económico espera terminar de convencer antes, con una salida al mercado este año.
En Davos, Milei explicará los objetivos económicos en nueva convocatoria organizada por Bloomberg, y, después de dos apariciones anteriores donde generó polémicas con sus discursos, ahora tendrá un desafío mayor: su conferencia en el World Economic Forum vendrá después de la de Trump, con el que sigue mostrando señales de alineamiento. La disrupción promete venir del hombre de la Casa Blanca. Un acto difícil de seguir.
El Cronista
