InicioInternacionalRADIOGRAFÍA DE LA ULTRADERECHA EUROPEA QUE ENCANDILA A MILEI

RADIOGRAFÍA DE LA ULTRADERECHA EUROPEA QUE ENCANDILA A MILEI

¿Qué piensan y proponen los líderes que participaron de la cumbre de Vox? Diferencias y similitudes. El espejo latinoamericano.

El show de Javier Milei en Madrid tuvo como telón de fondo las elecciones europeas y los objetivos de la ultraderecha para llevar a cabo su proyecto global. La cita electoral es el 9 de junio y todo indica que los ultras crecerán en la composición en el Parlamento.

Pero en medio del show libertario con Vox es importante hacer una radiografía de lo que piensan aquellos que por estos lares alimentan el proyecto global que entusiasma al Presidente. ¿Son todos iguales? ¿Qué proponen? ¿ Qué tan cerca están de llevar a cabo su proyecto? 

Si miramos la primera fila de los expositores en esa suerte de LollaPalooza de la extrema derecha organizada por Santiago Abascal, podemos observar a Marine Le Pen, líder de la ahora Agrupación Nación de Francia que viene de perder dos balotaje con Emmanuel Macron pero con un crecimiento sostenido en cantidad de votos. 

Le Pen es nacionalista y pide más regulación del Estado, sentimiento que comparte con la italiana Giorgia Meloni que aplicó impuestos a los bancos en un estilo que combina nacionalismo, estatismo, fuertes restricciones a la migración, un profundo sentir anti-musulmán y una defensa de los valores conservadores de la familia y la vida. Nacionalistas, conservadores y autoritarios. De libertarios, poco y nada. 

La otra facción que comulga con este club de extremistas radicales con los denominados i-liberales. La democracia iliberal es una forma de gobierno que oscila entre la democracia liberal tradicional y el régimen autoritario, es decir, se respetan algunos aspectos de la práctica democrática pero se ignoran otros, y se vulneran los derechos civiles. 

El concepto fue propuesto en los años noventa por el politólogo estadounidense Fareed Zakaria, quien señaló que había gobiernos elegidos democráticamente que ignoraban los límites constitucionales y no respetaban las libertades individuales de sus ciudadanos. Además, tiende a cuestionar las instituciones de la democracia liberal y suele atentar contra la división de poderes y el contrapeso parlamentario. 

La otra facción que comulga con este club de extremistas radiales con los denominados i-liberales. La democracia iliberal es una forma de gobierno que oscila entre la democracia liberal tradicional y el régimen autoritario, es decir, se respetan algunos aspectos de la práctica democrática pero se ignoran otros, y se vulneran los derechos civiles. 

El húngaro Viktor Orbán, abonado de todos los mitines de Abascal y compañía, fue el primer en percibirse iliberal pero al mismo tiempo arrastró a esa demonización al turco Erdogan, Vladimir Putin y la china comunista, tres exponentes que no son reivindicados por Milei o Abascal.

Otro concepto que abrazan a estas experiencias es al del anti-wokismo, una reacción a las corrientes «woke» que defienden la igualdad racial, de género, la justicia social y todo lo vinculado con los reivindicaciones de género que, según su perspectiva, abusan de las políticas de la cancelación y rompe con los valores conservadores. Pero hay un punto en el que ponen el énfasis: la idea de lo políticamente correcto como valor negativo del progresismo. 

Sin ser lo mismo y con fuertes divisiones que se verán plasmadas en estas elecciones europeas, lo que une a la derecha radical es el anti-globalismo que sostiene que la globalización es un problema y el orden mundial liberal tiene que ser cambiado de raíz por estar cooptado por el marxismo cultural. Sólo ellos entienden lo que significa.

Otro concepto que suele abrazar a estas experiencias es al del anti-wokismo, una reacción a las corrientes «woke» que defienden la igualdad racial, de género, la justicia social y todo lo vinculado con los reivindicaciones de género que, según su perspectiva, abusan de las políticas de la cancelación y rompe con los valores conservadores

Para combatirlo, los europeos creen que hay que partir o eliminar la Unión Europea, volver a tener un ejército propio, en algunos casos recuperar la moneda y abandonar todos los pactos globales como el de París para pelear contra el cambio climático, una batalla que inauguró Donald Trump en su presidencia. 

En América Latina, Milei, Bolsonaro y el chileno José Antonio Kast buscan adherir a esta tesis desde diferentes perspectivas. El libertario argentino desde la oda el libre mercado y los otros combinan un neoliberalismo clásico con el tradicionalismo conservador que expresó a la perfección el Secretario de Culto, Francisco Sánchez, en su paso por Madrid pagado con nuestros impuestos. 

Los ultras españoles, franceses, alemanes, portugueses, y demás países, neutralizan las diferencias bajo una sola premisa: eliminar la socialdemocracia que dominó décadas la escena política y fue clave del estado de bienestar que hoy está en crisis.

Esta ensalada de anti-globalismo, wokismo, tradicionalismo conservador y en algunos casos neoliberalismo económico ha podido ser catalizador de la bronca de las poblaciones cansadas, hartas y decepcionadas por la política tradicional. 

La Política On Line

¡No te lo pierdas!