La producción local, golpeada por la baja demanda, advierte por otro frente de conflicto: el contrabando. El fenómeno tiene poco de nuevo, pero sí aseguran que las desregulaciones les dieron un impulso adicional. El rubro que primero levantó la alerta fue el de la cerveza, seguido por celulares y, más acá en el tiempo, la industria textil o productos cosméticos.
La flexibilidad en el ingreso de bienes de manera ilegal es casi costumbre en el país, pero en este momento se suma a una caída del consumo que recorta primero en bienes no esenciales y la falta de financiamiento. Desde el Gobierno prima el discurso desregulador, pero las tribus que operan en el oficialismo toman distintas iniciativas.
De hecho, la cartera que más atendió este tema fue la de Seguridad, liderada por Alejandra Monteoliva. El Ministerio recibió a distintos sectores para conocer cómo son las operatorias de comercio ilegal y recibieron sugerencias sobre nuevas instancias que debían involucrarse, como el judicial. Tanto es así que Monteoliva participará de un foro organizado por la Cámara de Comercio sobre comercio ilegal.
La interna, que parece superar la salida de Adorni, obstaculiza los canales comunicantes entre las áreas involucradas en, por ejemplo, controlar el comercio ilegal. La otra pata es la comercialización, en particular de los que tienen efectos directos en la salud. Ya habían advertido al respecto los productores de termos, mientras que la otra preocupación viene por el lado de los cosméticos.
El Cronista
