De cara al debut del flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, desde Casa Rosada se bajó la orden en los últimos días de volver a un esquema similar al que gestionaba Manuel Adorni en 2024. La idea es centralizar todos los anuncios de políticas y gestión de las áreas ministeriales en el núcleo duro de la Comunicación del Ejecutivo, a cargo del exfuncionario e YPF Fabián Fernández, para que sean ellos los que definan cómo será su definición: cuáles quedan a cargo de Ravier y cuáles se delegan a los ministerios y secretarías.
Con ese propósito, en una reunión de los enlaces de prensa y los dos nuevos funcionarios que tuvo lugar el martes pasado en Casa Rosada, se resolvió que cada responsable de área elabore una síntesis de los posibles anuncios de gestión a realizar y los envíe a Fernández para poner en marcha la nueva estrategia y, de paso, consolidar el speech del vocero. Dicen en su entorno que el portavoz se maneja con comodidad en los temas de su metié pero debe ganar confianza en otros rubros.
Quienes conocen de primera mano a Ravier, dan fe sobre su preocupación íntima por “estar a la altura” de su designación. Y aunque hubo cierto consenso en considerarlo un apuntado por Milei, los tironeos entre los vértices del Triángulo por apropiarse de la creación -unos destacaban su rol de presidente de LLA en la Pampa y otros su filiación académica a la Fundación Faro- no cesaron por lo bajo.
El Cronista
