Tamara Rubilar es bióloga marina e investigadora del CONICET. Dedicó su carrera a la fauna de Puerto Madryn, en particular al erizo Arbacia dufresnii, una especie abundante en las costas patagónicas. En medio de su trabajo de campo nació su segundo hijo con una enfermedad autoinmune: tenía dificultades para alimentarse y crecer, defensas bajas, alergias múltiples. La medicina convencional proponía un tratamiento prolongado a base de corticoides. A ella le preocupaban los efectos a largo plazo. Un colega le pasó un paper ruso. Mostraba que ciertos pigmentos del erizo de mar tenían efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores. Tamara probó: hizo extractos en el laboratorio con la especie que estudiaba y se los dio a su hijo en paralelo a la medicación. Al año pudieron suspender los corticoides. De esa intuición salió un proyecto científico, una patente y una empresa. Tamara fundó Erisea S.A. junto a sus socios. Es la primera empresa de base tecnológica de la Patagonia con licencia exclusiva del CONICET en biotecnología acuícola. Hoy tienen cuatro suplementos dietarios marinos bajo el sello de Promarine Antioxidants, validados clínica y científicamente, aprobados por ANMAT. La marca, fundada en 2021, produce más de 3 millones de dosis con 1.000 animales, sin matar ningún erizo. Ahora estudian aplicaciones para el Parkinson y la ELA. «Siempre fui una persona de ir por la solución. De hacer.»
Talento Argentino
