Frente a la desorganización y los personalismos que atraviesan al peronismo en las provincias, el gobernador riojano propone democratizar candidaturas y fortalecer la estructura institucional.…
Frente a la desorganización y los personalismos que atraviesan al peronismo en las provincias, el gobernador riojano propone democratizar candidaturas y fortalecer la estructura institucional. La estrategia se exportará a nivel nacional a través de Fabián de la Fuente, presidente del Congreso del Partido Justicialista.
El Partido Justicialista argentino atraviesa una de sus peores crisis institucionales de los últimos años. Fragmentado en feudos provinciales, atravesado por disputas de liderazgos personales, débil en su estructura organizativa y con dificultades para construir narrativas políticas cohesivas, el peronismo se debate entre la irrelevancia electoral en varias provincias y la incapacidad de funcionar como fuerza nacional. Es en este contexto donde el gobernador Ricardo Quintela presenta una alternativa: un modelo de organización interna que busca democratizar el partido y eliminar los mecanismos que históricamente han permitido el surgimiento de caudillismos locales.
El Partido Justicialista de La Rioja logró convocar en tiempo y forma a sus elecciones internas, cumpliendo con todos los requisitos jurídicos, administrativos, financieros y electorales exigidos. La cita electoral quedó fijada para el 25 de octubre e incluirá la renovación de autoridades del Consejo Provincial, candidatos a congresales nacionales y provinciales, además de las conduccionies de cada distrito departamental. Pero lo relevante no es solo que se hayan convocado internas, sino cómo se han diseñado.
La decisión de la conducción de Quintela de eliminar la exigencia de avales para ser candidato a cargos partidarios marca un punto de quiebre respecto a las prácticas tradicionales del peronismo. El único requisito será tener dos años de antigüedad como afiliado. Esta democratización busca romper con el sistema de negociación de candidaturas a través de presiones internas, donde grupos de poder económico o político controlaban quién podía ser candidato. En provincias como La Rioja, donde el peronismo se ha visto debilitado por fracturas internas y luchas por la conducción, la apertura de candidaturas es un intento de renovar el partido desde adentro.
Un dato significativo: más de 900 compañeras se incorporan al proceso electoral a través de las ramas femeninas, garantizando paridad y participación territorial en toda la provincia. La medida responde a una estrategia deliberada de ampliar la base de participación más allá de los núcleos duros de poder partidario. En el peronismo nacional, donde la brecha de género en las estructuras de decisión sigue siendo significativa, La Rioja se posiciona como un modelo alternativo.
La conducción del PJ riojano propone utilizar este proceso interno para fortalecer la unidad y evitar personalismos que históricamente han fragmentado la estructura peronista no solo en la provincia, sino en todo el país. La constitución formal del Tribunal Electoral, con autonomía para conducir y resolver todo el proceso, busca garantizar legitimidad institucional y reducir las disputas post-electorales que han caracterizado las internas peronistas en otras provincias.
El laboratorio riojano como solución nacional
Pero la trascendencia real de estas internas radica en su dimensión nacional. El modelo electoral y de organización que Quintela está ejecutando en La Rioja responde directamente a los problemas que aqueja al Partido Justicialista en todo el país: la ausencia de mecanismos democráticos reales, el monopolio de candidaturas por parte de grupos reducidos, la subestimación de la participación femenina, y la falta de institucionalidad para resolver disputas internas sin que terminen en rupturas permanentes.
En este sentido, La Rioja no es solo una provincia que organiza sus internas. Es un laboratorio político donde Quintela está probando la receta para reorganizar al peronismo nacional. El éxito electoral del PJ riojano en los últimos comicios —recuperar políticamente Capital y Famatina, derrotando al PRO y al macrismo en esos distritos; triunfos en diputados provinciales, concejales y convencionales constituyentes— demuestra que la estructura organizativa riojana funciona electoralmente.
Para llevar este modelo a escala nacional, Quintela cuenta con un instrumento político clave: Fabián de la Fuente, presidente del Congreso del Partido Justicialista a nivel nacional. De la Fuente funciona como el brazo ejecutivo de la propuesta de reorganización que Quintela impulsa desde La Rioja hacia la estructura peronista del país. A través de esta figura, el gobernador busca replicar en otras provincias los mecanismos de democratización, apertura de candidaturas y fortalecimiento institucional que ya están en marcha en La Rioja.
Una alternativa federal en disputa
La estrategia de Quintela responde también a una realidad política más amplia: el peronismo necesita una reconstrucción institucional para ser relevante en 2027. Mientras Kicillof trabaja en Buenos Aires con un peronismo más tradicional centrado en la provincia, Quintela propone desde La Rioja un modelo federal que apunta a la reorganización desde adentro, partido por partido, provincia por provincia.
La reforma constitucional provincial impulsada por Quintela, presentada como uno de los hechos políticos más trascendentes del último tiempo en La Rioja, se complementa con este proceso de reorganización interna. La intención es clara: posicionar al peronismo riojano —y por extensión, al modelo riojano— como una referencia de organización política en el peronismo nacional.
Con estas internas, Quintela consolida su rol como constructor de una alternativa federal dentro del justicialismo. No es solo un gobernador que organiza su provincia. Es un dirigente que intenta exportar un modelo de reorganización política que, en un peronismo fragmentado y en crisis, se presenta como una posible salida a la desorganización que lo debilita en todo el país.
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