La votación de una diputada provincial del Frente Renovador en Chaco, a favor de suspender las primarias en ese distrito, puso sobre la mesa la dificultad para defender lo pactado. El caso Yadarola.
Veinticinco días pasaron desde la última «cumbre» no oficial del peronismo. Lo que sucedió desde entonces refleja que el PJ sigue en estado de asamblea. Grandes temas siguen irresueltos, como el tanteo de ¿una nueva relación? con Comodoro Py o el vínculo a tener con actores económicos que cabalgan sobre un boom: las actividades extractivas. En la principal fuerza opositora no ceden las desconfianzas ni las tensiones. Un clima propio de un partido «de poder» que atraviesa una transición con puja abierta por el liderazgo.
En lo inmediato, el gobierno estaría lejos de los votos requeridos para suspender las PASO (aunque es probable que antes de avanzar espere los resultados electorales de Brasil y Estados Unidos). Hechos recientes generan dudas y pases de factura entre los distintos polos del PJ: los compromisos que se asumen en el panperonismo, ¿son palabras escritas en arena?
Los últimos 15 días volvieron a mostrar diferencias en el arco opositor. Desacuerdos que siguen tan presentes como antes de la «cumbre» del martes 11 de agosto. Las discrepancias giran, sobre todo, alrededor de dos cuestiones. Por un lado, el método a utilizar para la definición de las candidaturas: ¿PASO o interna partidaria? El otro tema es qué postura asumir en el debate por los pliegos de los jueces. Tanto en los ascensos como en los nombramientos de los juzgados que siguen vacantes.
En el lobby del Hotel Emperador, cuando los generales del PJ se vieron las caras, uno de los presentes no tardó en increpar al resto con una pregunta desafiante. Les preguntó si querían ganar o perder las próximas elecciones. Las respuestas fueron a coro: todos dieron fe -es lo que dijeron- de su voluntad de ganarle a Milei o al candidato que termine poniendo el oficialismo (¿Patricia Bullrich?). De esa charla en el barrio de Retiro trascendió un acuerdo, que fue aceptado por todos: hacer lo posible para sostener las PASO a nivel nacional.
En la semana que termina, una noticia local de Chaco se propagó más allá de los límites de la provincia. El miércoles, la Legislatura -que es unicameral- suspendió las PASO del distrito gracias al voto a favor de una legisladora procedente del panperonismo. Katia Blanc, del Frente Renovador, primero dio cuórum y luego votó a favor del proyecto. La suspensión de las primarias era promovida por Leandro Zdero (gobernador radical, aliado de La Libertad Avanza).
Como la Legislatura provincial estaba dividida en dos interbloques de 16 miembros (el oficialismo provincial de Chaco Puede y el peronismo agrupado en el Frente Chaqueño), el voto disruptivo de Blanc rompió la paridad y definió la votación. Para hacerlo ignoró un acuerdo previo de los distintos sectores del PJ. En diálogo con Tiempo, el exdiputado Juan Manuel Pedrini, cercano al senador Jorge Capitanich, compartió su malestar y el del Frente Chaqueño. “Ella (por Blanc) brindó el voto que le faltaba al gobierno (provincial). Nosotros lo sentimos como una fuerte deslealtad política porque se había acordado otra cosa”, transmitió.
Y en la misma línea agregó: “Mi interpretación es que Blanc tomó una decisión que fue comunicada a la conducción nacional del Frente Renovador (que encabeza Sergio Massa) y le dieron luz verde para hacer lo que hizo, que fue romper una estrategia de conjunto del resto del peronismo chaqueño.”
Por fuera de lo local, la suspensión de las primarias en Chaco fue evaluada positivamente desde la Casa Rosada: en la mesa política del mileísmo la consideraron un antecedente positivo para la búsqueda de instaurar un nuevo régimen electoral. Desde el Frente Renovador, en tanto, señalaron que la unidad del peronismo en la provincia no está en riesgo. “Es un debate provincial sin efecto nacional”, dijeron. Y agregaron que a Blanc “siempre la perjudicaron en todas”.
Otro tema que expuso diferencias en la galaxia peronista fue el -siempre sensible- frente judicial: puntualmente, el mandato constitucional de aprobar o rechazar los pliegos de los jueces. Dado el ordenamiento jurídico, la lupa del escrutinio público se concentró sobre el Senado y en particular sobre los miembros del bloque Justicialista. Como se sabe, el detonante fue la aprobación por amplísimo margen -con la única excepción del rionegrino Martín Soria- del pliego del juez en lo penal económico Pablo Yadarola. Ocurrió en la sesión del jueves 27 de agosto.
Yadarola fue uno de los participantes del controvertido viaje VIP a Lago Escondido. Organizado por dos directivos del Grupo Clarín, participaron jueces, funcionarios judiciales y del ministerio público, espías y empresarios. Durante la gestión del Frente de Todos, legisladores del peronismo denunciaron con mucha fuerza el hecho, que tuvo una amplia difusión en medios (sobre todo por la filtración de chateos intercambiados a través de la plataforma Telegram: los magistrados querían evitar ser acusados del delito de «dádivas»).
La aprobación del pliego de Yadarola desencadenó una visible polémica para la tradición del kirchnerismo que -sobre todo en el segundo mandato de CFK- privilegió como marca identitaria la confrontación con el fuero federal. En 2013, el Congreso aprobó la Ley 26855 de Reforma Judicial: la Corte Suprema, rápidamente, la declaró inconstitucional.
Para sumarle un elemento ácido e incómodo a la controversia, Yadarola -que el jueves 27 fue ascendido a la sala I de la Cámara Federal- dedicó su último día como magistrado del fuero penal económico a archivar la causa que investigaba el aterrizaje sin control aduanero de un avión privado del empresario y exespía Leonardo Scatturice, además ligado al trumpismo internacional. El avión que aterrizó en el Aeroparque, procedente de EEUU, transportaba diez bolsos y una sola pasajera: Laura Belén Arrieta.
La votación del pliego de Yadarola por parte de senadores identificados históricamente con el kirchnerismo tuvo mucho impacto en redes. Por citar apenas un caso, el exjuez de la Cámara Federal Carlos Rozanski difundió un descargo en el que transmitía una fuerte incomodidad.
“La mano levantada de 28 senadores nacionales apoyando la propuesta de Milei del ascenso del magistrado mencionado (por Yadarola) sacudió a un sector de la ciudadanía. Por un lado, emergieron los exégetas que intentan explicar la cuadratura del círculo. Por el otro, quienes consideramos que el combate de la corrupción judicial no es negociable”, fueron algunos de los planteos que posteó desde X.
Los senadores de historial kirchnerista que acompañaron el pliego de Yadarola -quien igual tenía los votos para el ascenso a camarista- tardaron unos días para acordar una réplica y hacerla pública. La principal argumentación fue que votar a Yadarola les permitía desplazar al juez Leopoldo Bruglia, quien revistaba en la Cámara Federal pero no de modo definitivo (había sido trasladado durante el gobierno de Mauricio Macri, en un procedimiento muy discutido).
La postura de estos senadores fue que la salida de Bruglia y el ascenso de Yadarola a su lugar suponía, según argumentaron, un hecho auspicioso. “Había que sacar a Bruglia y cuando vos sacás no ponés”, deslizaron a este diario. En contraste, desde otros bloques de la Cámara Alta ligados al PJ interpretaron la votación de esos mismos senadores como un intento por corregir una serie de errores previos de estrategia parlamentaria.
“Creo que el cambio de actitud de ese bloque respecto al pliego de Yadarola implica que entendieron el error de no ocupar los espacios, no participar de los debates y no tener propuestas alternativas. Sobre todo ante una situación minoritaria y débil en lo numérico”, opinó en diálogo con Tiempo la senadora por Jujuy Carolina Moisés (Convicción Federal). “
Finalmente, las desconfianzas cruzadas por las PASO y las miradas contradictorias en materia judicial tienen, por debajo, una explicación menos visible, pero a esta altura lógica: la puja por las candidaturas, por el liderazgo y la conducción. En un contexto condicionado por diversas variables, entre ellas la posibilidad de que arranque o se demore el juicio oral de la causa Hotesur, el peronismo observa cómo se preparan dos figuras de peso (y probables rivales): Axel Kicillof y Sergio Massa.
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