No subestimemos el poder de las redes para fabricar tendencias, instalar discursos y hacer parecer mayoritario lo que muchas veces no lo es.
Los bots, trolls, campañas coordinadas y operaciones de desinformación ya forman parte de la disputa política. Hay investigaciones recientes que muestran cómo estas herramientas pueden utilizarse para manipular conversaciones y percepciones electorales.
Y detrás de las campañas políticas también se juega algo mucho más grande: poder, recursos naturales, deuda y soberanía.
Trump, Netanyahu y las nuevas derechas internacionales forman parte de un escenario global que merece ser observado con muchísimo cuidado.
👉 No todo lo que se vuelve viral es espontáneo. No todo lo que parece mayoría representa a la mayoría. Y los bots NO votan.
Antes de compartir, pensemos. Antes de creer, verifiquemos.
¿Y vos qué opinás?
Hora Reimon
