A horas de la sesión prevista para este jueves 6 de agosto, dos senadoras que el Gobierno y la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, contaban como votos a favor anunciaron su rechazo. Se trata de Beatriz Ávila, de Tucumán, y Flavia Royón, de Salta.
Por qué importa.
Con esos movimientos, el oficialismo se queda sin los números necesarios para garantizar el tratamiento y la media sanción de la iniciativa. El oficialismo enfrenta un nuevo traspié en el Senado por el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más controvertido modifica la Ley de Tierras.
Qué pasó.
El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, confirmó este miércoles que, tras dialogar con Ávila y con Sandra Mendoza, ambas legisladoras se opondrán al texto. En el caso de Salta, Royón, quien había dado quórum en sesiones previas y figuraba en los cálculos optimistas del oficialismo, también se suma al rechazo por pedido del gobernador Gustavo Sáenz.
También importa.
Bullrich había incluido explícitamente a los representantes de Tucumán y Salta entre los apoyos dialoguistas al presentar el nuevo dictamen el martes, cuando el Gobierno aceptó elevar el tope de extranjerización del 15% vigente al 25% de la superficie rural de cada provincia, pero omitiendo los límites departamentales, de zona núcleo y de fronteras.
Los motivos.
Sectores dialoguistas y de fuerzas provinciales que habitualmente acompañan al oficialismo sostienen que el principal problema no fue solo el contenido, sino la forma. En conversaciones reservadas con CORTA, legisladores coinciden en que «el Gobierno nunca explicó de frente a la sociedad el alcance real de la norma».
Pero.
La única excepción, según los senadores aliados, fue la propia Bullrich, quien en las últimas horas salió a defender el texto con el argumento de que «propiedad no es soberanía» y a comparar el nuevo límite con el de Brasil. El resto del Ejecutivo, en cambio, dejó que la discusión se instalara en redes y en la calle con un relato de «entrega del territorio» que no logró contrarrestar.
Presión.
Esa percepción se potenció con la presión social que creció de manera notoria en las últimas horas. Artistas de peso se sumaron al rechazo. Lali Espósito compartió en Instagram el llamado a movilizarse el jueves frente al Congreso bajo la consigna «Argentina no está en venta» y «No a la Ley de Extranjerización». Dillom, durante un show junto a Milo J y Trueno en el Central Park de Nueva York, desplegó una bandera argentina con la frase «La patria no se vende» y la fecha 6/8. El campeón del mundo con las selección y jugador del Manchester Utd. Lisandro «Licha» Martínez también se sumó al reclamo, con una historia de Instagram en la que comparte un reel de imágenes del territorio argentino con la leyenda «Las tierras argentinas no se venden!».
Rosalía.
Otro síntoma elocuente se produjo el martes por la noche en el Movistar Arena: durante el concierto de Rosalía, el público coreó de manera espontánea y masiva «la patria no se vende». La cantante catalana agitó un pañuelo en respuesta, sin entrar en el debate político, pero el cántico se viralizó como expresión de un clima generalizado de rechazo a la reforma.
Lo que viene.
Organizaciones ambientales, sindicales, sociales y de derechos humanos ya habían convocado a una marcha federal para el mismo día de la sesión. En el oficialismo admiten que el poroteo está voto a voto y que, sin Ávila y Royón, los números para alcanzar los 37 votos necesarios se diluyen.
Además.
La sesión del jueves retomaría el cuarto intermedio dispuesto el 16 de julio, cuando el Gobierno ya había debido postergar el tratamiento por falta de consensos. Ahora, con la deserción de dos senadoras que formaban parte del núcleo de aliados provinciales, el oficialismo llega a la fecha límite sin garantías de quórum ni de aprobación.
Corta
