| Esta semana el presidente Javier Milei buscó repetir el tono empático que había usado en redes frente al complejo desempeño que muestra la economía. Empezó pidiendo paciencia por lo que identificó como “meses duros”, pero después de recibir el peor dato económico de los últimos seis meses, eligió usar un tono más fuerte: “odio la inflación, me repugna”. Hacía referencia, desde ya, al 3,4% que anotó marzo, una cifra que incluso tomó por sorpresa a varios consultores que tenían pronósticos altos, pero un poco más moderados. Milei sabe que parte del acompañamiento que recibió en la elección de octubre pasado es producto de haber conseguido resultados visibles en su lucha antiinflacionaria. Pero hace diez meses que el indicador se resiste a bajar, y el impacto de la guerra en Medio Oriente fue demoledor, ya que a la estacionalidad de rubros como la educación, se le sumó el efecto cascada en el transporte que causó el aumento de los combustibles. Ante un auditorio empresario amigable (dio su discurso en el cierre del evento anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina), el jefe de Estado apeló a otro de sus caballitos de batalla: fustigó a sus opositores por montar un ataque político destituyente que causó una inédita corrida contra el peso. Se refería a las leyes que votó el Congreso sin contemplar mecanismos de financiamiento para nuevos gastos. El Presidente, devoto de la teoría que define a la inflación como un fenómeno exclusivamente monetario, argumenta que el deseo de miles de argentinos, que se desprendieron de pesos para quedarse con dólares, está detrás de la constante suba de precios. Por eso su mensaje fue no dejarse llevar y persistir con las políticas correctas, con la certeza de que “tarde o temprano” darán el resultado esperado. Recibió aplausos, pero sintéticos. Volvió a enojarse, a reprender a los econochantas y hasta a algunos integrantes del círculo rojo (algunos de ellos lo estaban escuchando).Ahora, el efecto de este mensaje no es muy visible, y hay razones que lo explican. Las principales fueron abordadas por Lucas Romero, director de Synopsis, en su última columna en El Cronista (¿Primero los datos o primero las sensaciones? – El Cronista). No es lo mismo hablar de la economía de la Argentina, el foco de Milei y Caputo, que de la economía de los argentinos. A los empresarios la proyección oficial les va bien, pero preferirían un presidente menos impulsivo. “Estoy grande para que me griten”, dijo el director de una multinacional, mostrando cierto hastío por lo poco efectivo del estilo de comunicación oficial. El CEO de una minera extranjera, más comprensivo con Milei, planteó: “Las inversiones requieren paciencia, nuestro negocio es a 20 o 30 años”. En ese tránsito estamos. Los días transcurren, lento, a la espera de resultados.Veamos el semáforo de la semana. |
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| Donald Trump lo hizo otra vez. Después de encender la mecha de un conflicto en Medio Oriente, logró que la gestación de una doble tregua trajera calma al mundo. El alto el fuego entre Israel y el Líbano, acompañado de una probable segunda ronda de negociaciones con Irán (esta vez con chances de que haya algún consenso) vino acompañado con la noticia que la mayoría de los países esperaban: la reapertura del Estrecho de Ormuz, por lo menos mientras dure la tregua. El restablecimiento del flujo del petróleo hizo caer el precio del barril por debajo de los u$s 90, una señal de que la distensión es posible. Trump incluso señaló que el régimen de Teherán estaba dispuesto firmar un compromiso en contra de la fabricación de armamento nuclear, el principal objetivo de EE.UU. e Israel a la hora de justificar los ataques a Irán. El jefe de la Casa Blanca se animó a decir que estaba dispuesto a viajar a Islamabad, la capital de Pakistán, si la chance de un acuerdo de paz lo justificaba.Petróleo en baja significa menos presión sobre la inflación global. Con lo cual, después de haber padecido un urticante 3,4% de inflación en marzo, la paz en Medio Oriente es una noticia de alivio relevante. El presidente Javier Milei viajará hoy por tercera vez a Israel, más relajado gracias a la tregua. Tiene previsto participar el domingo de la ceremonia por la independencia israelí y firmar acuerdos bilaterales. También se espera anunciar el primer vuelo a la Argentina de la aerolínea estatal El Al.La segunda mejor noticia llegó de Washington, y fue en realidad producto de un encadenamiento de acuerdos que cerró Luis Caputo a lo largo de esta semana. El primer dato fue la aprobación, por parte del FMI, de la revisión del programa económico que había quedado pendiente. Es un paso que permitirá liberar un desembolso de u$s 1000 millones una vez que sea aprobada por el directorio, en el mes de mayo. Vino acompañado de metas un poco menos exigentes para la Argentina, una concesión que siempre resulta incómoda para el FMI. En su informe técnico, el staff enunció que el objetivo de superávit fiscal bajó a 1,4% del PBI (ya hablaremos de eso) y la meta de reservas quedó en u$s 8000 millones para este año. Del waiver o perdón por los incumplimientos de 2025 no se habló: le tocará a los directores, que sin duda podrán escudarse en el deterioro de las condiciones globales causadas por la guerra de Irán (aunque el conflicto haya empezado a fin de febrero).El segundo anuncio de Caputo fue que el Banco Mundial aportará avales por u$s 2000 millones (el BID hará algo similar con u$s 550 millones), fondos que servirán como garantía de préstamos de bancos comerciales, a destinar para el pago de los vencimientos de capital de este año, El ministro estima que por esta vía podrá reunir u$s 4000 millones, a los que sumará una cifra similar por las emisiones de Bonar en el mercado interno y otros u$s 2000 millones de privatizaciones que se concretarán a lo largo del año. Este paquete, reforzará la intención oficial de no salir a tomar deuda al mercado internacional. No por lo menos mientras el riesgo país siga más cerca de 500 que de 400 puntos (ayer terminó en 519 puntos).El Banco Central sigue aprovechando la cosecha para comprar dólares. La suma, en lo que va del año, llega a u$s 6000 millones. El nivel de oferta, que contrasta con la menor demanda interna, empuja el precio a la baja: ayer el minorista BNA y el blue quedaron debajo de $ 1400 (para desesperación de los que alertan por el atraso cambiario).El jueves el Central volvió a dar otra señal al sistema financiero, al flexibilizar un paso más los encajes bancarios. Son pequeñas tuercas apretadas durante la corrida del año pasado, que va desajustando a medida que se recompone la demanda de pesos. La expectativa es que contribuya a bajar un poco más la tasa.Donde sí los bancos están animándose a bajar un escalón es en los créditos hipotecarios. Con el Banco Nación y el ICBC otorgando 6% más UVA, el resto de las entidades empezó a mover sus números en esa línea, aunque la mayoría está lejos de igualarlos.¿Hay demanda? Los datos marcan una recuperación moderada. Uno de los principales brokers inmobiliarios de Buenos Aires reconoció que fue “el mejor marzo” en muchos años. Y el dato de escrituraciones del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires mostró un aumento de 8% anual en las compraventas (45% contra febrero).En una reacción inesperada por darle impulso a las reformas, la Procuración del Tesoro presentó un recurso extraordinario ante la Corte Suprema para que tome la demanda interpuesta contra la reforma laboral. Se trata de una herramienta que se introdujo en los 90, conocida como “per saltum”. El Ejecutivo había cosechado un fallo en contra de la justicia laboral y uno favorable del fuero contencioso administrativo. Si el alto tribunal acepta su pedido, la ley puede tomar vigencia mucho antes de lo esperado. El argumento oficial es que se trata de una norma que tuvo alto consenso en el Congreso y que no merece ser objetada contrariando la voluntad mayoritaria de quienes legislaron a su favor.Donde sí pudo ponerse al día el Gobierno es en la reglamentación del Régimen de Incentivo para las Medianas Inversiones (el RIMI, también conocido como el mini RIGI). Contiene beneficios impositivos para pymes que inviertan. |
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| La inflación de marzo desacomodó todas las proyecciones del año. El Gobierno apuntaba a una variación anual cercana a 25% y de repente los analistas creen que estará más cerca del 31,5% del año pasado.Marzo siempre es un mes “cargado”, pero esta vez el factor suba del petróleo desencadenó aumentos de segunda ola, en tarifas y en costos logísticos. La decisión de YPF de acolchonar los aumentos y no trasladarlos en forma directa al mercado interno tuvo un efecto moderador, al igual que la decisión oficial de no incrementar el impuesto a los combustibles. Todo eso no alcanzó para moderar subas estacionales muy fuertes, como las del rubro Educación (que tuvo variaciones mayores a 20% en provincias donde los colegios no tienen subsidios). Hay coincidencia en que estos ajustes no se repetirán en abril, mes que posiblemente retrotraiga la variación por debajo del 3%. Pero lo que será difícil proyectar ahora es la curva de descenso, clave para facilitar la recomposición del consumo.El superávit fiscal de marzo, anunciado el jueves, también fue bueno. Pero entra en este segmento por una razón: en la medición que hace la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) tomando el criterio de ingresos y gastos devengados (computa todo lo que corresponde al mes), el resultado fue déficit primario y financiero. Eso significa que para lograr 0,5% y 0,2% tras el pago de intereses, hubo que frenar algunos pagos e inclusive acudir a ingresos extraordinarios, como la renta que dejan los bonos en poder de la ANSeS (fueron $ 300.000 millones en marzo).Al Gobierno deberá esforzarse para hacer el 1,4% que se comprometió con el FMI. Deberían ayudar los ingresos por retenciones que aportará la cosecha récord y también los pesos que dejarán las privatizaciones. Pero hay que computar que al menos 55% del gasto nacional está indexado por inflación (jubilaciones y AUH). No exagera el Gobierno cuando dice que si debe cumplir con la ley de Financiamiento Universitario -cuyo deadline cae este domingo- es probable que el superávit se diluya. Por esa razón interpuso otro per saltum a la Corte. Acá solo ganará tiempo, ya que el mismo argumento con el que defiende la reforma laboral (que fue votada por mayoría en el Congreso) para esta ley, cuyo veto fue rechazado por el Poder Legislativo. |
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| La saga patrimonial de Manuel Adorni representa un doblez difícil de comprender. Resulta difícil encontrar justificativos para las operaciones inmobiliarias de un funcionario tan ligado al Presidente, que debería asumir que por su exposición pública no está en condiciones de apartarse ni una línea de las prescripciones que dicta la Ley de Ética Pública.La investigación periodística y judicial que se puso en marcha por una situación controversial (el viaje de la esposa del jefe de Gabinete en un vuelo oficial) desbordó otras irregularidades que todavía no han sido debidamente aclaradas. Una cosa es discutir si está bien o no que el Estado pague un viaje, y otra bien distinta es manifestar el origen del patrimonio que dio lugar a la compra de propiedades.Lo que asoma en este debate es una peligrosa doble vara, que a la sociedad no le gusta: el problema no es la escala, como a veces parece surgir del discurso oficial, sino la obligación de cumplir la ley que nos cabe a todos, en particular a los funcionarios públicos. Simple. Para no decir fin. |
El Semáforo de la Economía – El Cronista



