Los fines de semana extendidos nos tienen un poco aturdidos. Se cruzan los feriados locales con los de EE.UU., y nunca terminamos de saber si los datos del mercado terminan por representar algo, y, en ese caso qué.
Estos días, por ejemplo, como no había liquidación de bonos por feriado en los EE.UU. el miércoles se creía que la pérdida de reservas en el mercado por parte del Central tenía ese origen. Pero salió vendedor en cinco de ocho de las últimas ruedas. Luego, los precios de los bonos, que siguieron en caída después de la aprobación de la Ley de Bases por el Senado.
¿No era la señal de largada?
En la previa al debut de la selección en la Copa America, que desviará este jueves por la noche la atención de cualquier otro problema nacional de envergadura, los bonos perdieron, entre 0,5 y 1 punto, sobre todo los globales 35.
Más abajo te contamos sobre los negocios de Messi de las finanzas, que en este caso no es Luis Caputo. El ministro tiene otras preocupaciones.
Ahora resulta que no alcanza solo con los buenos augurios de una renegociación del swap con China, sino que ahora la dinámica de los próximos vencimientos de deuda ha ensombrecido el panorama fiscal y de las reservas, sobre todo por la dificultad del Gobierno de sacar limpita la reinstauración del impuesto a las Ganancias a la cuarta categoría y la reducción de tasas de Bienes Personales.
Sobre todo, como lo comenta más abajo Mariano Gorodisch, porque se avecina una nueva operación de deuda, en la cual Luis Caputo tendrá que exponerse -suponemos que saldrá airoso- a los vencimientos de cupones de bonos GD 30 y AL30.
Hay un ida y vuelta entre los inversores. Claramente, no pueden más de respaldar al equipo económico y la estrategia de Santiago Bausili en el Central. La estocada a la inflación es incontrastable; la licuadora de pesos, una obra de ingeniería; la paz cambiaria y la resistencia a la devaluación con pocas herramientas, una proeza.
Como lo dice el analista Gustavo Ber, todos los prospectos son positivos y optimistas, pero hay dos peros. Uno, es el combo de la Ley de Bases y el paquete fiscal.
El otro es que, aún cuando se descuenta una aprobación por mayoría simple de aquellos capítulos fiscales que regresaron a Diputados, «las miradas se dirigen a eventuales ajustes a futuro en el esquema monetario y cambiario rumbo a un nuevo programa con el FMI que pueda aportar fondos frescos que contribuyan a avanzar hacia una salida del cepo, lo cual se convertiría en un clave «driver» para los inversores».
Se trata de otro territorio incierto
LOS PUNTOS QUE CUENTAN
Si bien en la Argentina hay dudas importantes, no menos cierto es que el rally del primer trimestre tenía algo de FOMO (fear of missing out, el temor a quedarse afuera) del fenómeno argentino, con pocas fichas se sigue moviendo el amperímetro de los bonos.
Hubo fuertes ganancias desde diciembre pero las grandes ligas de inversores en Wall Street miran un tablero argentino y global más amplio.
En una conversación esta semana, un relevante fund manager de Argentina en Nueva York me planteaba que:
–La historia que vende Milei en el mundo es inédita y una bendición para los oídos de los inversores: no hay ningún líder global que sea fiscalista y que empuje reformas económicas y políticas al mismo tiempo. Milei está convencido de ambas.
-Sin embargo, también hay cierta memoria acerca de lo que fue la decepción con el gobierno de Mauricio Macri, con muchos de los mismos funcionarios en mismas zonas de decisión que entonces. La incógnita, con herramientas disponibles, también pasa sobre la gestión.
-También influyen las idas y venidas de la economía norteamericana y de las decisiones de la Fed respecto de la tasa de interés. Los datos de ayer en materia de empleo, que muestran un enfriamiento de la actividad fueron un balde de agua fría para las acciones pero traen más cerca la posibilidad de una reducción de tasas.
-Hay revuelo en los emergentes, que en el corto plazo pudo haber impulsado una retracción pero que significa una gran oportunidad para la Argentina.
-En la región, los dos principales países, Brasil y México, están en procesos políticos que pueden congelar, en no mucho tiempo, una corriente inversora positiva sobre ambos mercados.
–Lula, en Brasil, hoy salió con los tapones de punta contra el Banco Central a cuento de que mantuvo el miércoles la tasa de interés interrumpiendo un ciclo de reducción que había encarado desde hace meses en forma paulatina. «La decisión del Banco Central fue invertir en el mercado financiero y en los especuladores. Nosotros queremos invertir en la producción», afirmó Lula, que aguarda el momento en que colocará sus alfiles en la entidad para terminar con la política monetaria contractiva.
–En México, en su salida del gobierno, Andrés López Obrador está tratando de pasar leyes que podrían echar por tierra todo lo que se benefició con el proceso de «nearshoring», con la relocalización de empresas norteamericana más cerca de sus fronteras.
-A juicio de los inversores, aunque con dudas, el hecho de que la Ley de Bases haya pasado nomás es una muy buena prueba superada. Pero quieren más.
El Cronista
