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EL RECLAMO POR CRISTINA SE SUMA AL CLIMA ELECTORAL QUE VIVE EL PERONISMO

La batalla contra la proscripción de la expresidenta toma como consigna la posibilidad de que sea candidata, en medio de tensiones internas que no ceden. Los diversos escenarios que se abren para resolver las postulaciones para el año que viene: ¿PASO, «neo-lemas», lista única? La posición de cada tribu.

Entre los debates y las tensiones se impone una pregunta: ¿cómo hará el peronismo para definir su fórmula presidencial? ¿Aceptarán las distintas corrientes competir internamente en las PASO y que el binomio que represente al principal partido de oposición surja del voto en las primarias? Porque esa puja, como siempre que hay un resultado, arrojaría ganadores y perdedores. ¿O habrá otra forma de formalización de candidaturas? ¿Puede repetirse alguna modalidad política y jurídica no muy frecuente pero alguna vez utilizada como un congreso partidario que habilite la participación de distintas listas del peronismo (“neo-lemas”) directamente en los comicios generales?

Aquella fue la arquitectura electoral elegida en el tórrido enero de 2003, en un famoso congreso del PJ celebrado en la localidad de Lanús. Estos interrogantes se profundizan con los reclamos a cielo abierto que este sábado quedaron nuevamente expuestos al cumplirse un año de la detención domiciliaria de la dos veces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La ex vice, como se lo viene denunciando cada vez con más fuerza, padece restricciones a su vida social, rutina personal y movilidad ambulatoria: condiciones más duras que las de un genocida. En la tarde de ayer resonó en los oídos de todo el peronismo una declaración del orador de la jornada, el diputado y dirigente de La Cámpora Máximo Kirchner. “Los que están todo el día hablando de hacer la unidad ni siquiera son capaces de ir a verla para decirle ‘compañera, ¿cómo está?’”, reprochó ante la multitud que ocupaba el Parque Lezama.

La referencia a la unidad en una frase cargada con un dardo dirigido a Axel Kicillof abonó a la incertidumbre sobre cómo se dirimirán las candidaturas. ¿Habrá competencia interna a pesar de los enojos acumulados o se buscará otro método, al estilo de la estrategia de Lanús puesta en marcha por el entonces presidente Eduardo Duhalde en el verano de 2003?

Las preguntas, por lo pronto, conviven con otra incógnita, que ningún dirigente del pan-peronismo se anima a descartar: ¿no será que a último momento habrá una negociación sobre la raya al estilo del Chicken Game, el desafío extremo y lleno de riesgos en el que triunfa el que aguanta con templanza hasta el final? En las últimas dos semanas, el arco político que lideran Cristina y Máximo multiplicó sus reclamos por la libertad de la exmandataria. A la campaña se le fueron sumando figuras surgidas en el PJ que no formaron parte del kirchnerismo en su etapa más reciente, como el diputado Miguel Pichetto y el economista Guillermo Moreno. Ambos crearon sus propios partidos, y los presiden: Encuentro Republicano Federal, en el caso de Pichetto; Principios y Valores en el de Moreno.

Este diario le preguntó sobre la idea de lanzar una fórmula encabezada por CFK como estrategia para denunciar su situación y, luego, para direccionar los votos hacia otra persona. “No, eso no. Hoy la consigna es basta de proscripción. Es lo único que nosotros estamos llevando adelante. Todo lo demás se verá después”, respondió Parrilli, titular del Instituto Patria.

Otra proyección que circula por estos días en las tribus del PJ refiere a qué tan unificadas o fragmentadas llegarán al momento clave las dos principales coaliciones. Por un lado, el espectro liberal integrado por la derecha y la centroderecha -hoy en el gobierno-; por otro, el arco peronista con todos sus aliados. Así como en 2023 la propia CFK dejó entrever su pronóstico de que la elección la protagonizarían “tres tercios” (Javier Milei, Patricia Bullrich y Sergio Massa), en esta ocasión sobrevuela otra lectura: la hipótesis de que habrá una híper-fragmentación en la que cinco candidaturas se repartirán al electorado.

Un escenario parecido al de abril de 2003, cuando tres nombres con tradición PJ (Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá) pujaron entre sí y con dos representantes del “no-peronismo” (Ricardo López Murphy y Elisa Carrió). Consultado sobre ese punto, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, se mostró claramente en desacuerdo. Aseguró, por el contrario, que la polarización irá creciendo sostenidamente, configurándose dos polos, y empujada por la ansiedad de los votantes.

“El año próximo va a haber una fuerte polarización entre un candidato de la derecha, que podrá ser Milei, o si el Círculo Rojo define que sea otro, será otro u otra, Patricia Bullrich o eventualmente (Mauricio) Macri y un candidato del campo popular”, dijo Bianco a Tiempo. Y agregó: “A nosotros nos parece que debería haber un único candidato del campo popular. Y si hay más de un sector, más de algún compañero o compañera que tenga legítimas pretensiones de representar al campo popular con una candidatura presidencial, las PASO son el mejor instrumento disponible para esa definición”.

En cuanto a los llamados a una candidatura de Cristina, Bianco respondió que él “respeta las declaraciones de cualquier compañero”. “Las definiciones tácticas en términos electorales, en nuestro sector ya lo dijimos, habrá que hacerlas el año próximo. Nosotros no vamos a hablar sobre candidaturas hasta entonces. Tampoco nos molesta que haya otros sectores del peronismo que sí lo hagan, está dentro de las reglas”, añadió.

Sobre el ‘banderazo’ por la libertad de Cristina, el funcionario contó que desde la agrupación que acompaña al gobernador llamaron a participar y a movilizarse hasta las inmediaciones de Parque Lezama. “Convocamos a los compañeros y compañeras del MDF. Y siempre dijimos que compartimos con el resto de los sectores del peronismo el diagnóstico de que Cristina es inocente y que se requiere justicia para esa situación”, señaló.

El discurso de Máximo en el acto de ayer, como se sabe, ocurrió en un contexto que puede ser definido como un pico de tensión: habrá que ver si esa tirantez se mantiene en los próximos días, en los que distintos sectores del PJ se verán las caras en diversos espacios institucionales, entre ellos la Legislatura bonaerense. Bianco, sobre ese tema, dijo que “debatir y discutir en el marco del peronismo siempre está bien” pero en la misma frase acotó: “Siempre que sea con argumentos y con respeto por el resto de los sectores”.

Tiempo

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