Diego Santilli no anda solo en su vida política. Desde que llegó al PRO fue sumando leales en distintas áreas, desde Seguridad a Medio Ambiente, pasando por Administración del Estado, autopistas, fútbol o, más sencillamente, política. Con él trabajan hace años Agustín Forchieri, su sobrino que fue legislador de la Ciudad y de la Provincia y acaba de ganar con Stefano Di Carlo las elecciones por la Comisión Directiva de River; Gustavo Coria, que llegó a ministro de Seguridad porteño; Matías López, actual presidente de la Legislatura de la Ciudad y José Luis Acevedo, hoy trabajando en el área de Ciencia y Tecnología del Gobierno nacional, entre varios.
Casi todos lo acompañaron a lo largo de su extensa carrera en el PRO, bajo el liderazgo de Mauricio Macri, quien nunca sintió por él un particular apego, sin que ellos restara al hecho de que siempre lo necesitó por su ADN peronista que le permitió llegar a lugares inaccesibles para otros apóstoles del PRO.
Cuando Macri ganó la Presidencia y advirtió que no le ofrecían nada, Santilli eligió permanecer con Horacio Rodríguez Larreta como vicejefe de Gobierno y abocarse a la Seguridad. Así y todo empezó a recorrer la provincia de Buenos Aires cuando todavía María Eugenia Vidal era gobernadora y la transformó en su obsesión. No paró hasta quedar primero en la lista por una carambola que no propició.
«Se lo merece por perseverante y trabajador, además de que es el más idóneo», dijo un viejo amigo, que ya se retiró de su lado. Es que no todo su equipo acompaña la visión de Javier Milei y, hoy, están dispuestos a ayudarlo pero desde afuera. De hecho, en los últimos tiempos son varios los que se fueron alejando, no porque tuvieran disidencias con el «Colo», sino con el Gobierno libertario. ¿A quién tendrá Santilli entonces para hacer equipo?
El Cronista
