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DE DAVOS A LA GRATITUD, SIN ESCALAS

Javier Milei no descansa en el verano. O, al menos, no en el sentido clásico. Después de volver de Davos —ese escenario global donde el Presidente se siente cada vez más cómodo defendiendo el capitalismo frente a CEOs, líderes políticos y auditorios que lo escuchan entre la curiosidad y el asombro—, el mandatario aterriza sin escalas en la política doméstica

Mañana, Mar del Plata será la próxima parada del ya bautizado Tour de la Gratitud, una gira que mezcla cercanía, liturgia libertaria y un mensaje claro: el vínculo con los votantes se cultiva uno a uno.

La escena está pensada al detalle. Esquina de Güemes y Avellaneda, 20.30, encuentro abierto con vecinos. Agradecimiento por el respaldo electoral y repaso de los “avances” del programa de reformas. Nada de atriles institucionales ni escenografías solemnes: Milei vuelve a apostar por el contacto directo, por fuera de las estructuras partidarias tradicionales, en una estrategia que busca sostener la identidad antisistema incluso desde el poder.

El contraste no podría ser más elocuente. El miércoles pasado, el Presidente hablaba en Davos sobre libre mercado, desregulación y orden fiscal ante el establishment global. Esta semana, el mensaje baja a tierra y se traduce en aplausos, selfies y consignas en clave libertaria. 

Mar del Plata no será solo un acto. El martes, Milei participará de la Derecha Fest, un evento que funciona como punto de encuentro del ecosistema liberal-conservador, y además fue invitado al show de su exnovia Fátima Florez, “La Libertad Avanza”, una propuesta teatral con guiños políticos explícitos. Política, militancia y espectáculo, todo en el mismo combo estival.

La apuesta no es casual. En la Casa Rosada toman nota de la buena experiencia reciente en Jesús María, donde Milei fue ovacionado, agradeció a Córdoba por el apoyo electoral y hasta se animó a cantar con el Chaqueño Palavecino una canción que, por su contenido, no fue la más acertada. El mensaje es claro: cercanía, épica popular y gestos simbólicos que refuercen pertenencia en un contexto económico áspero.

Mientras tanto, puertas adentro, la agenda no afloja. El Gobierno necesita aceitar los votos para la reforma laboral y otros proyectos que siguen en carpeta durante las sesiones extraordinarias. 

Así, la semana arranca con un Presidente que va de Davos a la gratitud, del discurso global al aplauso local. En tiempos de ajuste y reformas, Milei parece convencido de que el capital político también se invierte y se renueva.

El Cronista

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