El gobernador reunió en Avellaneda a más de 30 mil militantes en el primer plenario nacional del MDF. “Cuenten conmigo”, respondió ante el pedido de una candidatura presidencial. Llamó a construir una alternativa que genere expectativa y no nostalgia.
El plenario nacional del Movimiento Derecho al Futuro fue la demostración de fuerza masiva y, sobre todo, federal que esperaba el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Que estaba contento quedó claro en varios pasajes de su mensaje de cierre, cuando tuvo que interrumpir el discurso por la gracia que le causaba algunas cosas que le decían. «Que lo diga, que lo diga”, corearon desde el público cuando sobrevoló su posible candidatura presidencial. “Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa”, respondió, para entusiasmo de quienes habían viajado desde distintos puntos del país hasta Avellaneda. Kicillof delineó los contornos que, a su entender, debe tener esa propuesta y dejó definiciones dirigidas a dar vuelta la página de la etapa kirchnerista. Ni odio ni nostalgia: la alternativa debe generar expectativa entre quienes hoy se sienten desencantados y relegados por el modelo libertario.
“Las nuevas canciones se componen colectivamente y de abajo para arriba”, sostuvo Kicillof. La ya famosa expresión sobre esas nuevas composiciones marcó el inicio de la construcción de un espacio propio, algo que el sector de Cristina Kirchner consideró una traición. La fecha elegida para el plenario coincidió, además, con el aniversario del triunfo electoral bonaerense de 2025, otro motivo de disputa. Aun así, el gobernador reivindicó la gestión de la expresidenta y volvió a cuestionar su detención. “No se construye contra nadie del campo popular”, subrayó. El núcleo de su mensaje estuvo puesto en la proyección de futuro, en línea con la denominación de su espacio. “El mundo cambió, no alcanza con repetir una experiencia”, enfatizó. También insistió con el carácter “federal” de la propuesta, consciente de las resistencias que todavía genera en el interior cualquier armado surgido desde el AMBA.
Luego del acto, Kicillof le comentó a otro dirigente presente en Avellaneda su satisfacción por lo que había visto durante la jornada: militantes que viajaron por sus propios medios desde el interior, diez mil inscriptos en las diez mesas de debate, entusiasmo entre los asistentes y atención durante su discurso. “Nosotros no garpamos micros y se vinieron igual de todas las provincias. Anduvo todo espectacular. Los vi mateando y charlando, un ambiente muy lindo. Muy poco aparato y todo muy federal”, celebró el gobernador. Las recorridas que realizó durante los últimos meses por provincias gobernadas, en su mayoría, por fuerzas no peronistas dieron como resultado la movilización de dirigentes y militantes hacia el plenario del MDF. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, lo había resumido más temprano: “Somos la construcción política que más creció en estos dos años”, dijo en Futurock.
Puesto a precisar los contornos de esa propuesta, Kicillof comenzó por definir lo que no sería. “No entregaría la soberanía ni nuestros recursos naturales, no destruiría nuestro sistema científico ni nuestra universidad pública”, enumeró. La definición central, sostuvo, era “hacer exactamente lo contrario” de Milei. La jornada estuvo atravesada por diez mesas temáticas y el gobernador presentó la escucha como una tarea fundamental para construir una alternativa nacional. “Vamos a recorrer toda la Patria. Vamos a unir a todas las provincias en un proyecto común”, aseguró. En ese proyecto, prometió, nadie quedaría afuera y la propuesta debía representar a una Argentina contemporánea, adaptada a las nuevas realidades.
Kicillof también volvió sobre la necesidad de ampliar el espacio e incorporar a todos los que quieran sumarse. “Vamos a ir a buscar a quienes se sientan identificados con un país distinto”, explicó Bianco. En ese frentismo entrarían, por ejemplo, referentes radicales, socialistas y progresistas. Desde el escenario, el gobernador fue gráfico: “No me interesa una construcción a control remoto”, dijo, para marcar diferencias con la forma en que se condujo el peronismo durante los últimos años. A su entender, las mayorías tampoco se construyen “en una reunión secreta entre dirigentes”.
La frase fue leída como una respuesta a quienes le reclaman que pase por San José 1111 para acordar con Cristina Kirchner la oferta electoral del peronismo. Kicillof no está dispuesto a recorrer ese camino porque busca evitar que se repita la experiencia de Alberto Fernández y el Frente de Todos. Si las diferencias persisten, sostuvo Bianco, deberán resolverse mediante las PASO o, en caso de que el Gobierno consiga eliminarlas, otro mecanismo de competencia. El objetivo final será definir una candidatura unificada del campo popular para evitar un nuevo triunfo de la derecha.
En ese escenario, Sergio Massa también se mostró este sábado en un encuentro de jóvenes del Frente Renovador. Allí planteó que se abría una etapa de renovación en el peronismo y que había llegado el momento de “tomar el bastón de mariscal y hacerse protagonistas”. “No se trata de seguir a un dirigente, esa etapa se terminó”, agregó. Las definiciones parecieron dirigidas a Cristina Kirchner, pese al buen vínculo que mantienen. Al mismo tiempo, sostuvo que todavía no era momento de hablar de candidaturas, en este caso un mensaje a Kicillof. Sin respaldo suficiente en las encuestas, Massa busca ubicarse como una figura imprescindible para ordenar al peronismo. Se presenta como el “arquitecto de la unidad” y su entorno lo promociona como el único capaz de dialogar con todas las vertientes internas y también con el denominado “círculo rojo”. Esa ubicuidad lo podría colocar de nuevo en situación expectante en caso de que lo del gobernador bonaerense, por algún motivo, no prospere.
Lo cierto es que aquel “después del Mundial” que la dirigencia política había fijado como punto de partida de la campaña presidencial pareció llegar este sábado 19. Kicillof protagonizó la demostración más contundente, pero no fue el único referente opositor que comenzó a mostrar sus cartas y a delinear una propuesta para 2027. Aunque las definiciones -coinden dentro del peronismo- habrá que esperarlas recién para los primeros meses del año próximo, la disputa ya comenzó: el peso territorial, la capacidad de ampliar y la fuerza acumulada por cada sector determinarán las candidaturas y las posibles condiciones de la unidad.
El Destape
