El establishment inició un movimiento para buscarle un relevo a Milei, en caso que la economía no reactive y se hunda su reelección. Quieren evitar que gane Kicillof.
Milei está aprendiendo por las malas que la política se impone a la economía. Atarse al mástil puede ser una opción para algún semidios griego de inclinaciones masoquistas, pero no parece el camino más sensato para un muchacho de Devoto que llegó a la Presidencia montado en el personaje del super economista, que hoy ve como su fe austríaca cruje bajo la presión de los tiempos electorales.
Milei ya sabe que el establishment está en la búsqueda de un candidato que continúe el proyecto de un Argentina capitalista, preocupado porque la recesión hunda sus chances de reelegir y gane Kicillof. No es que estén en contra suyo, si no algo más ofensivo: creen que de seguir la economía su trayectoria actual, son bajas las posibilidades que vuelvan a votarlo.
Caputo hace unos cuatro meses que repite en la intimidad que hay un problema en la economía real, que como una ballena perezosa tiene tres partes del cuerpo bajo el agua. La novedad es que presionado por la elección presidencial que se le vino encima, ahora Milei comparte el diagnóstico.
«Enero, febrero y marzo van a ser durísimos, pero en abril repunta y reelegimos», le dijo Milei a uno de sus ministros a fines del año pasado. La primera parte de la profecía se cumplió, la segunda está en observación. En la Casa Rosada se entusiasmaron esta semana con los primeros datos de la recaudación de abril que habría repuntado, dicen, en provincias como la Rioja y Catamarca.
Técnicos de ARCA son más prudentes. Confirman que hubo una recuperación, pero creen que se explica sobre todo por las declaraciones de exportaciones que están anticipando los traders sojeros, lo que está lejos de ser una buena noticia para el equipo económico. «Están fijando precio ahora porque descuentan que va a haber una devaluación. Ellos pagan impuestos en el momento que declaran, o sea con este dólar de 1400 y cobran cuando liquidan, en unos meses», explicó uno de ellos.
Desde el mástil austríaco no son muchas las opciones para reactivar la economía. La más obvia es bajar las tasas y los encajes para reactivar el crédito, que ya está en marcha. La novedad es la idea kirchnerista que debaten Milei y Caputo de usar el fondo soberano de la Anses para facilitar el crédito hipotecario o ayudar a las familias a refinanciar sus deudas, como propone un proyecto del diputado Guillermo Michel.
Paolo Rocca, los Saguier, Mauricio Macri y otros pesos pesado del establishment argentino quieren un Plan B, un paragolpes, que frene a Kicillof, si Milei se hunde. Hoy la alternativa más concreta es Brito. Pero el joven presidente del Banco Macro no quiere saber nada con ser candidato.
«Quieren hacer algo con la Anses, que tiene mucha plata, acciones y bonos, pero esos no los van a tocar», confirma un banquero de buen diálogo con el gobierno.
Además, Milei y Caputo apuestan a que en junio, cuando el MSCI revise la calificación de la Argentina la saque de su condición de paria financiero y la ubique al menos en la categoría de «mercado de frontera». Esto permitiría que los fondos de pensión de Estados Unidos inviertan en activos argentinos, que hoy tienen vedados por la calificación del país. En el mercado estiman que eso podría activar una inyección de unos 7.000 millones de dólares.
Es un plan posible, si no existiera la política que transforma a los gobiernos en un largo corredor de la muerte, donde el tiempo suele jugar en contra. Por eso, mientras Milei discute con Caputo como se hace para reactivar la economía, su hermana y los Menem están enfocados en conseguir la derogación de las PASO. Toda la acción del Gobierno está supeditada a ese objetivo. Eliminar las PASO es indispensable para que el peronismo o una nueva fuerza de centro no articule una gran primaria que vaya de Jorge Brito a Axel Kicillof, que termine de evaporar las chances de Milei.
Paolo Rocca, los Saguier, Mauricio Macri y otros pesos pesado del establishment argentino quieren un Plan B, un paragolpes, que frene a Kicillof, si Milei se hunde. Hoy la alternativa más concreta es Brito. El joven presidente del Banco Macro es un apasionado de la política y sus años en River lo foguearon en el trato con la prensa y los reclamos de la gente de a pie. Le endurecieron esa piel sensible que tienen los grandes empresarios, acostumbrados al zumbido tranquilizador de los ambientes climatizados. Pero por ahora, Brito no quiere saber nada con ser candidato.
En el gobierno se lo toman muy en serio y en el peronismo también. «No ahora, pero en el 2031 sería un gran candidato, hasta lo apoyaría», afirma un importante funcionario libertario. «Cristina prefiera un Kicillof maniatado que un Brito que sabe que no va a poder controlar», agrega un dirigente peronista.
Macri le propuso a Brito que se el candidato de un nuevo espacio de centro no peronista, una recreación de Cambiemos. Emilio Monzó le contra ofertó que se sume a la primaria del PJ y derrote a Kicillof para llevarse no sólo la candidatura presidencial, sino además la posibilidad de meter al peronismo en el siglo 21.
Rogelio Frigerio es el otro nombre que circula. El gobernador de Entre Ríos por ahora dice que no le interesa, pero nadie se toma muy en serio las negativas de esta hora. Es parte del protocolo. Casi que perdería seriedad el que acepte de inmediato.
Rogelio Frigerio es el otro nombre que circula en esas mismas conversaciones. El gobernador de Entre Ríos por ahora dice que no le interesa, pero nadie se toma muy en serio las negativas de esta hora. Es parte del protocolo. Casi que perdería seriedad el que acepte de inmediato.
El pastor Daniel Gebel es visto apenas como un apéndice de Sergio Massa, que niega todo vínculo. En todo caso, despierta más interés su socio Mario Pergollini.
Patricia Bullrich cierra el casting actual de nombres que circulan en el establishment. La senadora pasó de tentarse con la candidatura presidencial, a presionar por la jefatura de Gobierno a aceptar en estos días acompañar a Milei como vice. Hábil, mantiene todas las opciones abiertas. «Patricia ahora dice que acepta ir de vice de Javier porque especula que si se pincha, ella queda como remplazo, pero yo creo que hace todo esto para al final cerrar la candidatura a jefa de Gobierno», afirma un funcionario libertario que participa de las discusiones políticas.
Tenemos entonces al poder mirando un presidente que puede reelegir o directamente no presentarse, en sincro con la evolución de la economía, mientras el calendario electoral empieza a apretar los dientes. Cada semana que pasa sin definiciones sube el valor de los gobernadores, del PRO, de la UCR, que pueden habilitar o impedir la derogación de las PASO. Un reloj de arena que antes que nadie entendió el Poder Judicial que está logrando que este Gobierno nombre más de 200 jueces y fiscales federales. Una transformación histórica, que vuela bajo el radar.
Una presión que se observa en el cuerpo del Presidente desbordado, que rojo de furia grita corruptos a los periodistas que lo interrogan por Adorni, que se enoja con un militante libertario que en un encuentro sobre economía le pregunta por la inflación. Reacción que revela la dificultad para procesar el desafío del momento, que con esta mala combinación de corrupción y problemas económicos, le hizo perder diez puntos en las encuestas. Uno de los pocos lujos que no puede permitirse un Presidente.
La Politica Online
